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domingo, 21 de febrero de 2021

EL CUENTO DEL OTRO DÍA de Roberto Aliaga y Noemí Villamuza

 



El cuento del otro día


Roberto Aliaga (texto)


Noemí Villamuza (ilustraciones)


Editorial Kalandraka, 2020


ISBN 9788413430232





Para todos los que hemos contado cuentos por la noche a nuestros hijos, este cuento tiene un significado especial. Había que recordar los cuentos que inventábamos con la mayor exactitud posible porque nuestros oyentes, los más exigentes sin duda, guardarían en su memoria todos los detalles y nos los pedirían al día siguiente.
Roberto Aliaga construye un relato basado en el recuerdo de los personajes en los que el padre narrador y el hijo oyente se convirtieron en días anteriores, en los relatos que el papá iba hilando cada noche.
El texto va tejiéndose con mucho ritmo y con sensibilidad, hasta llegar a la deliciosa conclusión final. Os invito a que la descubráis por vosotros mismos.
Las ilustraciones de Noemí Villamuza son maravillosas, exquisitas, bellas. Perfectamente integradas en el texto, complementan la historia para que pueda ser contada también de forma visual pero, desde mi punto de vista, son la unión perfecta de texto e imagen.
Me ha parecido una obra bellísima y, observando con atención, yo diría que el papá protagonista se parece misteriosamente a cierto escritor llamado Roberto... 😉


LOS AUTORES: (biografías facilitadas por la editorial)



Roberto Aliaga 

 (Argamasilla de Alba, Ciudad Real, 1976) Licenciado en Biología, desde 2009 se dedica a la literatura infantil y juvenil. Es autor de más de 50 libros traducidos a numerosos idiomas. También se ha dedicado a la adaptación de obras extranjeras, participa en cursos y congresos académicos sobre LIJ, además de realizar visitas escolares y encuentros en librerías y bibliotecas. Entre los premios que ha recibido destacan el Lazarillo 2008, el Concurso de Narrativa Infantil Vila d’Ibi 2012, el Barco de Vapor 2017 y ha sido distinguido en la lista The White Ravens 2009 de la Biblioteca Internacional de la Juventud (Munich).

http://roberto-aliaga.blogspot.com




Noemí Villamuza

(Palencia, 1971) Estudió Bellas Artes en la Universidad de Salamanca. En 1998, recién afincada en Barcelona, publicó su primer libro. Desde entonces, suma unos cuarenta títulos en varios países. Imparte talleres de ilustración en la Escuela Massana. Ha sido galardonada con el Premio Junceda 2007 y ha sido finalista del Premio Nacional de Ilustración 2002.

http://www.noemivillamuza.com




jueves, 1 de abril de 2010

¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL!


Como cada 2 de abril, día en que nació Hans Christian Andersen, celebramos el Día Internacional del Libro Infantil. Este es el cartel anunciador (de Noemí Villamuza) y el mensaje (de Eliacer Cansino) es el siguiente:

UN LIBRO TE ESPERA. BÚSCALO

Había una vez
un barquito chiquitito,
que no sabía,
que no podía
navegar.

Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
y aquel barquito,
y aquel barquito
navegó.


Se aprende a jugar antes que a leer. Y a cantar. Los niños de mi tierra entonábamos esta canción cuando aún ninguno sabíamos leer. Nos juntábamos en corro en la calle y, disputándonos las voces con los grillos del verano, cantábamos una y otra vez la impotencia del barquito que no sabía navegar.

A veces fabricábamos barquitos de papel y los poníamos en los charcos y los barquitos se hundían sin conseguir alcanzar ninguna costa.

Yo también era un barco pequeño fondeado en las calles de mi barrio. Pasaba las tardes en una azotea mirando ocultarse el sol por el poniente, y barruntaba a lo lejos -no sabía aún si a lo lejos del espacio o a lo lejos del corazón- un mundo maravilloso que se extendía más allá de donde alcanzaba mi vista.

Detrás de unas cajas, en un armario de mi casa, también había un libro chiquito que no podía navegar porque nadie lo leía. Cuántas veces pasé por su vera sin darme cuenta de su existencia. El barco de papel, atascado en el barro; el libro solitario, oculto en el estante tras las cajas de cartón.

Un día, mi mano, buscando algo, tocó el lomo del libro. Si yo fuese libro lo contaría así: “Un día la mano de un niño rozó mi cubierta y yo sentí que desplegaba mis velas y comenzaba a navegar”.

¡Qué sorpresa cuando por fin mis ojos tuvieron enfrente aquel objeto! Era un pequeño libro de pastas rojas y filigranas doradas. Lo abrí expectante como quien encuentra un cofre y ansía saber su contenido. Y no fue para menos. Nada más empezar a leer comprendí que la aventura estaba servida: la valentía del protagonista, los personajes bondadosos, los malvados, las ilustraciones con frases a pie de página que miraba una y otra vez, el peligro, las sorpresas…, todo, me transportó a un mundo apasionante y desconocido.

De esa manera descubrí que más allá de mi casa había un río, y que tras el río había un mar y que en el mar, esperando zarpar, un barco. El primero al que subí se llamaba La Hispaniola, pero lo mismo hubiese dado que se llamase Nautilus, Rocinante, la nave de Simbad, la barcaza de Huckleberry, ….todos ellos, por más que pase el tiempo, estarán siempre a la espera de que los ojos de un niño desplieguen sus velas y lo hagan zarpar.

Así que…no esperes más, alarga tu mano, toma un libro, ábrelo, lee: descubrirás, igual que en la canción de mi infancia, que no hay barco, por pequeño que sea, que en poco tiempo no aprenda a navegar.


Eliacer Cansino